Una inmigrante que persevera por sus proyectos
- 10 jul 2014
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María Luz Barros es una inmigrante peruana que vino a la Argentina impulsada por el deseo de poder completar sus estudios universitarios.
Su nombre es María Luz, pero todos la llaman Fany. Nació en el año 1972 en la ciudad de Loredo, ubicada en la provincia de Trujillo, en Perú. Vivió allí junto con sus tres hermanos y sus padres hasta el año 1992, cuando decidió venir a la Argentina. ” En mi familia no había plata. Cuando no teníamos qué comer, nos robábamos las cañas de azúcar, que son características de Loredo. Pude completar mis estudios secundarios, pero no tenía dinero para finalizar mi carrera universitaria”, explicó. En Perú no había trabajo y se ganaba muy poco en esos años, mientras que la Argentina gozaba de un buen período económico, con paridad de 1 a 1 entre el peso y el dólar. Fany llegó al país con el proyecto de trabajar durante un año y ahorrar lo suficiente para poder completar la carrera de enfermería técnica que había comenzado en Perú.
“Al mes de llegar, quería volver a mi país. Extrañaba a mi familia y a mis amigos. Nunca antes había salido de Loredo, así que fue difícil viajar tan lejos por primera vez. Estaba con cinco amigas, pero cuando llegamos cada una se fue por su lado”, contó. Consiguió un trabajo como empleada doméstica con cama adentro, cuidando a una señora mayor. Trabajó allí durante un año, pero sus deseos de progresar la llevaron a buscar un empleo mejor: estuvo en la casa de una familia de clase media alta durante 4 años más. Durante ese período, tuvo una hija: Cintia. La crió como madre soltera y cuando cumplió dos meses, la llevó a Perú. Permaneció en su país natal 6 meses, antes de regresar a la Argentina. Conoció a quien es hoy su marido: José Cruz, también inmigrante peruano, y tuvo a su segundo hijo Matías. Consiguió un nuevo trabajo en otra casa de familia en Vicente López. .
” Terminé quedándome en la Argentina porque al cabo de unos años me acostumbré a la vida acá”, relató. A pesar de eso, cuando la crisis de 2001 golpeó al país y su marido se quedó sin trabajo, no tuvieron más remedio que volver a Perú. Aunque querían volver a la Argentina, su situación económica no se los permitió hasta 8 años después. “En Perú los sueldos son muy bajos. Una empleada doméstica gana de 200 a 500 soles, que son como 200 o 500 pesos. En Argentina llegué a ganar $2000 por una jornada de 8 horas diarias. Con eso se puede vivir bien”.
Desde 2009 hasta hoy, Fany vive en el barrio de Boulogne junto con su familia. Tiene dos empleos por horas y su marido está trabajando en embalajes de cajas. Como inmigrantes, no tienen conflictos. Los hospitales los ayudan gratis y sus hijos reciben una buena educación. Fany no renunció al sueño de completar su carrera univesitaria, que la trajo a la Argentina por primera vez. A sus 39 años, logró conseguir el dinero y los documentos necesarios para volver a estudiar enfermería.
Cómo lo vi
Fany se mostró abierta y entusiasta mientras contaba su historia. Hablaba con orugullo y esperanza de sus deseos de estudiar y con mucho amor de sus hijos y su marido. Se nota que le gusta vivir en la Argentina y que hoy en día está muy bien acá.
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